Historia de la Farmacia Sanz
Martes, Julio 1st, 2008Este va a ser mi blog; el blog de Longina. Aunque aun no sé muy bien lo que es exactamente un blog, yo me lo he planteado como un espacio propio, dentro de la página de la farmacia Sanz, donde escribir, con poco tiempo y sin demasiada reflexión, historias intrascendentes; esas cosas sin importancia que nos ocurren en estos lugares apartados de los centros de las noticias ( y que conste, que con lo que se lee en la prensa, es muy tranquilizador no salir en los periódicos nacionales más que de vez en cuando). Por que en los pueblos de Castilla vive gente, se lo prometo.¿Que no se lo creen?, vengan y lo comprobaran con sus propios ojos; con los mismos que descubrirán la nitidez de una luz invernal, que habría que exportar como terapia a los países nórdicos y a Escocia, lo mismo que las puestas de sol, y el olor del tomillo, que los horizonte abiertos y el silencio.¡Dios mío¡ me ha salido casi un eslogan turístico; algo parecido al Castilla es vida de la Junta .
Este espacio, escrito desde una farmacia, podría titularse algo como desde la rebotica o pliegos de rebotica, o tertulias de rebotica; pero como soy de llevar la contraria, cosa que sabe muy bien Iván, el informático, dije: no, yo quiero un blog, que suena más in(aquí también nos llegan las revistas de moda, de verdad) Y aquí me tienen, escribiéndoles desde la farmacia Sanz de Venta de Baños, en la que ejerzo de adjunta a dirección, según los controles de calidad, pero que podríamos traducir, sin más, como esposa del titular; es decir la que se encarga de enmarcar los títulos y aguantarle las neuras.
Venta de Baños
Podría decir: “este es un momento histórico: la farmacia Sanz mira al futuro; se asoma a la red”.Pero, aparte de una cursilería, no estaría diciendo la verdad, porque la farmacia Sanz no se asoma a la red, sino que se tira en ella con un par, y con la intención de competir con los demás sin complejos.
Es cierto que esta es una farmacia de pueblo(su primera ubicación fue la plaza de Tariego de Cerrato); que está perdida en la periférica Castilla, y que sus sucesivos titulares la han mantenido casi siempre en Venta de Baños, desde que Andrés Sanz Sánchez, se instalara, allá por los años veinte, en la avenida de la Estación, o camino de la estación, como decían con malicia los habitantes de Baños de Cerrato, el pueblo, cuya venta fue el origen del importante nudo ferroviario. Pero esto demuestra que la Farmacia Sanz ya desde sus orígenes ha mirado al futuro , y con clarividencia. Porque sólo un loco, como este primer Andrés, dejaba una botica bien montada en plena Calle Mayor de Palencia, con su botamen y lámpara modernista, para trasladarse a un secarral de casas de adobe a medio hacer, aunque en las cartas se le llamara avenida. Parece que lo que este Andrés esgrimió a favor del traslado a Venta de Baños es que el aire de Palencia no era muy bueno para sus pulmones, ni la ciudad demasiado segura, con los coches a veinte kilómetros por hora por la carretera de Villamuriel de Cerrato. Aunque yo no creo que el aire puro ni el ruido fueran tan importantes para un fumador empedernido que pretende trasladarse, en contra del criterio de su mujer, al lado de unas vías de tren. Es más probable que hiciera una apuesta, contracorriente, por la modernidad que suponía la llegada del ferrocarril. Y digo contracorriente, porque parece ser (según la tradición oral de la familia Sanz)que el poner la estación en medio del campo, cerca de Baños de Cerrato, en lugar de en Palencia, fue que las fuerzas vivas de la capital rechazaron estropear el paisaje y la tranquilidad urbana con tanto amasijo de hierros.
Y desde aquí, para finalizar,(porque me está esperando Iván para colgar esto)les recuerdo a los directivos de RENFE o de ADIF, o como quiera que se llame ahora el organismo encargado de los ferrocarriles, que en Venta de Baños nunca nos han molestado las vías, ni el ruido de los trenes, y que, como les ocurre a los gallegos con la lluvia, tenemos mucha nostalgia de su chacachacá, y que todos son siempre bienvenidos.
Un abrazo. Y disculpas por las faltas que la precipitación y la irreflexión pudieran haber ocasionado.