El trabajar en la Farmacia Sanz de Venta de Baños ha sido una de las sorpresas que me ha dado la vida; y en relación directa con otra sorpresa: un matrimonio largo( y según días, féliz) con el titular de la misma. Porque yo en mis tiempos reivindicativos era una soñadora de futuros independientes y de pasados remotos(¡ vaya un circunloquio cursi para decir que era feminista y que estudiaba Historía!), dentro de una universidad algo apolillada. Y aquí me tienen tabajando con mi marido, en su farmacia; y con unos hijos en la universidad que, de puro ventilada, ya no tiene nada que ver con la que yo conocí, sin que esto sea ningún juicio de valor. Aunque, si lo piensas, lo verdaderamente sorprendente en cualquier vida, es que se te cumpla algún plan, por lo que es recomendable no desechar oportunidades y blindarse contra la sensación de fracaso.
Un día llegó a clase uno de los profesores de Geografía y, desplegándolo poco a poco, extendió sobre la mesa un plano color sepia, tan grande como una sábana. De la expectación del principio, ante lo que parecía un tema troncal de nuestra carrera, pasamos a las carcajadas irreverentes( y luego hablan de la juventud de hoy en día) al descubrir que lo que pretendía aquel voluntarioso profesor era, ni más ni menos, que enseñarnos a doblar un plano, pliegue a pliegue, en el orden correcto. Si yo llego a saber entonces que iba a acabar trabajando en una farmacia, hubiera estado más atenta, y así hoy no tendría que pedirle a mi marido, que es de ciencias, que me doble los prospectos de los medicamentos.
Pero como el ser de letras te da tanta versatilidad a la hora de buscarte la vida( obligado te veas), he encontrado mi hueco en la Farmacia Sanz: además de adjunta a dirección( mujer del titular), soy la encarga de documentar las cremas y de ponerles nombre. De la documentación me encargo los domingos por la mañana, cuando, a la vez que hago la comida( ¡ah la gran versatilidad de las letras!), me empapo de las revistas de moda y los suplementos dominicales de los diarios. Los informes se los suelo pasar al jefe el mismo día, trás la comida de trabajo. Y hasta ahora no pueden ser más alentadores, ya que las comparativas de calidad_precio colocan a las Farmagistrales muy por encima de la media del mercado. Los nombres son otra historia, ya que hay que contar con el consenso de todo el equipo y no siempre es fácil de conseguir.
Este año por Navidad vamos a obsequiar a nuestros clientes y amigos con unas cremas de elaboración propia, una de hombre y otra de mujer, que ya tenemos formuladas. Sólo falta que el artista se ponga a hacerlas de una vez, por que al paso que vamos, como dice Bea, igual acabamos regalándolas en carnaval, dentro de un pack con unas hojuelas. Bueno también nos falta consensuar el nombre: yo propongo llamarla G.i excelsis(gloria in excelsis es demasiado largo), e Iván, siempre tan superficial, quiere ponerle simplemente crema polvorón; yo le digo, que en tal caso crema PLV 08, que queda como más científico. Aunque, mucho me temo que con estos tiempos de tanta trivialidad, se quede como crema polvorón, aunque lleve un concentrado de seda, vitamina B3, silicio y corteza de fresno, que la hace ideal como crema antiarrugas y antidescolgamiento. ¡Y a 11,87 euros los 50 gramos( no mililítros)!
Podría contarles una mentira y decirles que me han llegado numerosas quejas de mis múltiples lectores sobre el nombre de las cremas: que si hay una oriental y una mediterránea porque no una castellana. Pero, como este blog no lo debe de leer nadie, por no tener no tengo ni quejas; así que las sujerencias y las quejas me las fabrico yo misma, a mi medida y con menos mala leche. Y así he de decir, en plural mayestático, que eso, la falta de un nombre relacionado con Castilla, nos viene preocupando desde hace tiempo. Pero no se crean que es tán fácil. En torno a Castilla y lo castellano ha proliferado el tópico de la sobriedad, de la economía de medios, del alejamiento de todo lo terrenal, que nos ha convertido en espíritus puros transparentes, invisibles para la opinión públicada y para el estado, e incompatibles con todo lo que parezca superfluo. Y no veo yo tanta diferencia entre el misticismo castellano y el zen japonés, como para que uno sea estigmatizado como masoquismo y el otro, sin embargo, represente el glamuroso desprendimiento de todo lo superficial, el lujo de disfrutar de los detalles cuando ya estás aburrido de todo. Cuando yo me dí cuenta de que ya eramos un país de nuevos ricos snobs fué el día que me pidieron en la farmacia un spray de agua del Mar Muerto para los mocos.
Y yo quiero reivindicar el lujo de trabajar al lado de tu casa; de salir a pasear por espacios abiertos, que serían el sueño de cualquier pocero, en soledad y silencio. Bueno esto de día, porque la crisis ha debido de convertir la noches del páramo en un trasiego de motel de carretera, a la vista de los abundantes restos de adn esparcidos dentro de globitos por los caminos. El año pasado decían los diarios que Kenzo había llenado las calles de Madrid de amapolas para una campaña publicitaria. No quiero quitarle el trabajo a ningún publicista, pero, si me lo llegan a encargar a mí, iba a enterarse el mundo de lo bonita que puede llegar a ser una simple amapola: les hubiera organizado una fiesta a la puesta de sol, en un erial del Cerrato cuajado de amapolas y de pájaros. Y hasta hubiera puesto unas alfombras para que las celebritis no se rasgaran las medias ni las sedas con los cardos borriqueros; y para cumplir con los cliclés del tipismo hubiera escondido a la gente; lo más un pastor con su manta ocre al hombro, como un soldado de trincheras. y para completar la estampa unos rebaños de ovejas pastando en la soledad del páramo, bajo la luz del crepúsculo. ¿ No les parece precioso, señores de Kenzo? Y seguro que les hubiera salido más barato.
Hemos sacado una nueva crema: se llama M. de Violeta( montes de violeta) por un verso de Antonio Machado( es así, color violeta, como se ponen estos páramos cuando están en flor las carrasquillas azules( lithodora diffusa) y las lavandas). Esta crema está pensada para pieles acnéicas y muy deshidratadas, y lleva proteinas de soja y ácido hialurónico, como hidratantes, iris y vitamina A para el acné, y un concentrado de alcaparra para reducir la hipersensibilidad.