PAPADA Y DESCOLGAMIENTO DEL CUELLO.

- Mira Longina- me decía yo a mí misma el otro día, tratando de enfriar uno de mis subidones periódicos de ego,- tienes que ser menos cercana; mostrarte poco, y, a poder ser, a contraluz. Que en las distancias cortas, todo el mundo, y tú no ibas a ser la excepción, tendemos a perder bastante. Ahí tienes el espino albar, en plena floración, maravilloso y delicado en el paisaje, pero, a nada que te acerques te lanza una vaharada apestosa a concupiscencia revenida.  Y tú no hueles nada mal, pero tampoco estás para examenes minuciosos, que mira como se te está poniendo el cuello de almohadillado. Era un día luminoso, de esos de paraíso primigenio ( que dirían los cursis; y yo por que me viene bien colocar un adjetivo que me lubrique un poco la frase); con una brisa cálida, entreverada de ráfagas fresquitas, y un aroma dulzón, mezcla de espino albar y anís. Y el sitio, un claro en medio de un bosque de encinas, lleno de pájaros, como una floresta de miniatura medieval; sólo faltaban la dama de azul cobalto, con el cuello rectilíneo, y el unicornio elegantemente abandonado a su regazo. Y fué una pena que la realidad se impusiera y se esfumara elhechizo: pero mi cuello no tiene nada que ver con el de una dama de las muy dulces horas; y las ancas de mis perras podrían llegar a ser reliquias de la borrica con la que entró Jesús en Jerusalén, pero como de unicornio, lo veo dificil.  

 A mi me hubiera gustado ser liviana y lánguida, como esas heroínas que levitan por los claustros y castillos de nuestra memoria literaria, misteriosas y distantes; y con el cuello larguísimo y delgado; un cuello según el canón clásico que lo mismo encaja retorcido en un friso del Partenón, que descansa elegante sobre una picota. Y no arrastrar una presencia tan rotunda, tan sin misterio, tan sin cuello. Y es que cualquiera puede llegar a ser rica: por trabajo, lotería, o por decreto del gobierno. Pero, lo de eliminar la papada  de la carga génetica lleva su tiempo: unas dos generaciones de mohines delicados ante un plato, con dos o tres guisantes, y un cogollito de endivias con salsa de alcaparras al limón. Y como mis genes ¡que le vamos a hacer!, andan todavía en las lentejas, aunque ya sin chorizo,y los cocidos, desgrasados; y como además no pienso recurrir a la cirugia, me he diseñado una crema especial para mi cuello. Espero que ya no sea demasiado tarde.

 El cuello es una de las partes del cuerpo más vulnerable, y de las que menos cuidamos. La falta de hidratación y protección solar desencadenan un desgaste en la piel del cuello, que favorece la aparición de arrugas y flaccidez, y con su emperoramiento, el descolgamiento y la papada. El descolgamiento es una elastosis dérmica, en la que los músculos del cuello pierden su capacidad de sostén; en la papada, el acúmulo graso en el tejido subcutáneo produce una distensión, y la pérdida del ovalo facial, con la aparición de un doble mentón.

 

  Por todo esto, en la Farmacia Sanz de Venta de Baños, hemos formulado una crema antidescolgamiento del cuello: es una batería de principio activos antiedead, drenantes y lipolíticos, y recuperadores de la elasticidad. Y todo en altas concentraciones y con gran capacidad de penetración.

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