En memoria de Dolores, “mujer fuerte”.

LA MUJER FUERTE

La mujer fuerte

puso en Dios su esperanza:

Dios la sostiene. Hizo del templo su casa;

mantuvo ardiendo su lámpara. En la mesa de los hijos

hizo a los pobres un sitio. Guardó memoria a sus muertos;

gastó en los vivos su tiempo: Sirvió, consoló, dió fuerzas;

guardó para sí sus penas.

Vistió el dolor de plegaria;

la soledad de esperanza.

Y Dios la cubrió de gloria

como de un velo de bodas.

La mujer fuerte

puso en Dios su esperanza:

Dios la sostiene. Amén.

Hace unos meses pasaron a verme Dolores y  María Jesús; en principio, y como siempre, “sólo un café rapidito, que tú tienes que trabajar…” Y como siempre, aquel café se alargó hasta la hora del vermú.  Porque cuando nos juntábamos, podíamos estar hasta cinco horas hablando, encadenando un tema con otro, y sin necesidad de moderador. Y aquel día María Jesús, para justificar su cara redondita ( que parece que una tenga que estar justificandose por cada gramo que coja, no te vayan a apedrear por glotona), me dijo: Yo es que padezco la enfermedad de Tolosa Hunt, y se me inflama el sexto par del lado izquierdo*; y es por los corticiodes por lo que se me pone esta cara de luna llena*  ¡Ay  vaya por Díos! _ suspiró Dolores_ menos mal que lo mío es sólo un cáncer; que si me tengo yo que aprender toda esa retahíla, me muero.

Así que desde aquí, pido un brindis de alegría; por haberla conocido.

 *Esta es una medio licencia literaria. No sé el par que se le inflama a María Jesús, y ni siquiera si hay un sexto par. 
*Es cierto que María Jesús tiene cara de luna llena; pero no por los corticoides, sino por la alegría y la felicidad que irradia.

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