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El Camino de Santiago(los origenes) desde unas MBT(de venta en la Farmacia Sanz)

Domingo, Marzo 15th, 2009
  

Mi tío Arsenio es de esos seres raros a los que ni una leucemia mieloblástica aguda les puede quitar el sueño; y tiene mucho mérito. Porque, además de a la leucemia, mi tío Arsenio, que es soltero( es distinto ser y estar soltero), tuvo que enfrentarse de golpe, a los cuidados de una familia tan asfixiante y gregaria como la nuestra. Y es que en nuestra familia estamos muy compensados: si por un lado hay un gen dominante que impele a sus miembros a la soltería o al celibato, hay una fuerza centrípeta que, en forma de sobrinos, los mantiene toda la vida en la órbita familiar. Cuento todo esto porque en algún momento tengo que empezar mi Camino de Santiago. Aunque, yo sé que la cosa empezó años antes, cuando mi entonces novio (y ahora marido), leía Gárgoris y Habidis de Sánchez Dragó, y pensó que yo era de las que me conformaría con unas botas y una mochila y con el cielo raso de la España mágica por techo, o a lo más, una liviana tienda de campaña. Pero, aunque yo entonces no podía decirlo, porque mi novio era un muy buen partido, y en aquellos años cualquier aspiración material era una reprobable veleidad pequeño-burguesa (si te descuidas hasta lavarte; y que nadie me malinterprete: con esto no quiero decir que toda la progresía oliéramos mal, que de todo había), lo cierto es que aquello distaba mucho de ser a lo que yo aspiraba como vida en pareja. Y, si bien es cierto que disfruto con el silencio y los paseos por el páramo desolado, también lo es que, de tener que elegir, prefiero los tacones a las botas; y una cama al final del día, me recarga las pilas mejor que el suelo de un prado, por muy mullido que esté, ni por mucho que canten los pájaros. Y además, yo duermo con tapones.

Pero, para ir acotando ( porque con mi verborrea cualquier historía puede no tener principio ni fin), podríamos decir que mi Camino de Santiago empezó, hace ahora dos años, en una habitación de hematología del Hospital Clínico de Salamanca. Allí, mientras el tío Arsenio dormía placidamente trás una transfusión, mi hermano Rafa, que en deporte es muy rumboso, prometió hacer el Camino de Santiago si el tio se ponía bueno. Y no es que por nuestra zona, el Bierzo y la Cabrera, no haya santos y virgenes milagrosos; pero ya estaban todos cogidos: el tío ya estaba ofrecido al Padre Eterno, a la Virgen de los Remedios, a las Ermitas, al San Gil y a la Virgen del Valle; que pensé yo: ¡pobres caladeros de pulpo! van a quedar esquilmados con tanta romería. Y a mi marido le faltó tiempo para apuntarse y apuntarme. Y lo que yo le dije, mira, ten cuidado con las promesas, porque, conociéndote, con todos los tíos que tengo y lo que les quiero, me veo el resto de mi vida de peregrinación a pie. Y, si quieres, la próxima promesa, que ojala no haya, la haces para ir a Roma, y de paso me doy una vuelta por Via Condotti, para compensar( ya saben estamos muy compensados)….que ya te conozco yo a ti que con tal de apartarme de la calle Guturbay haces cualquier cosa.

Y menos mal que llevaba dos años sin apearme de las MBT, y ya tenía el entrenamiento hecho. Porque por mucho que me gusten los tacones, yo el Camino de Santiago sólo lo hago sobre unas MBT. Que por algo hemos sido nosotros, la Farmacia Sanz de Venta de Baños en Palencia, de los primeros en venderlas en España, cuando no era más que un proyecto loco y arriesgado: vender zapatos caros y bastante feos, y en un pueblo perdido de Castilla y León. Y aunque ahora ya no seamos útiles a la marca, y nos hayan relegado a simples punto de venta, sin categoría de tienda, con lo que ello supone de merma en condiciones y servicios, he de decir que el riesgo mereció la pena; y que las seguimos recomendando con el mismo entusiasmo de iniciados, de cuando no las conocía casi nadie. Me compré las primeras en el aeropuerto de Viena y ya no me he bajado de ellas. Bueno esto no es del todo cierto: de casa a la farmacia(unos escasos cincuenta metros) me embuto unos taconazos de 15 centímetros, sólo aptos para caminar sobre una alfombra roja; y no por las calles de Venta de Baños, que están tan llenas de boquetes que dice Iván, que de esto sabe mucho, que se podría hacer aquí una carrera de sillas de ruedas, como un París-Dakar de la desadaptación; que el peligro y la descarga de adrenalina estarían suficientemente aseguradas. Y aunque esta carrera se podría hacer en cualquier pueblo o ciudad de España, con el mismo nivel de riesgo asegurado, reivindico Venta de Baños como circuito ideal, por la larga tradición de nuestro cross del pueblo, y por que la idea se nos ocurrió a nosotros.