Instrucciones para deshacerse de la pierna gangrenada de una suegra.
Domingo, Diciembre 21st, 2008(A Maria Teresa, la abuela de mis hijos, que, para nuestra alegría, vivió muchos años; con un pie en la tumba)
Para esta operación es imprescindible tener una suegra; y no sirve una suegra cualquiera. Deben abstenerse aquellos que la tengan con ambas piernas en plenas condiciones de salubridad; están descartados todos los intentos de deshacerse de la madre del marido, sólo porque tenga la lengua sucia, la prótesis dental en un vaso, o brazos succionadores de hijos. No, para este ejercicio la suegra debe de tener una pierna completa, o en su defecto, parcialmente gangrenada. Y tampoco sirve una gangrena en fase inicial, que pueda ser controlada con antibióticos orales y apósitos desinfectantes; debe de tener ya entidad suficiente como para necesitar la intervención de un cirujano vascular ( con esto no pretendo dar ideas; si alguien tiene a la abuela con una ulcera, siempre es preferible una cura a tiempo).
Cuando ya tenemos a la madre política suficientemente gangrenada, y al cirujano, pasamos a la fase siguiente: buscar el hospital adecuado. Aquí deben de prestar atención pues es un paso difícil. Primero lo intentarán en un hospital público; y puede ocurrir que tengan suerte y consigan, que a pesar de que tiene 80 años y un aspecto deplorable, el médico de urgencias valore la vida de la paciente como para intentar una operación quirúrgica. Pero, esto no es frecuente; lo más seguro es que la manden a casa con una batería de medicamentos, capaz de machacar en una semana el hígado más sano. Ante esto, usted puede preparar el vestido y las gafas negras y hacer planes para la herencia; o intentar cortar por lo sano en una clínica privada.
Bien, entonces, cuando ya tenemos la suegra, la gangrena y la clínica, debemos buscar a las monjas. Porque es imprescindible que haya unas monjas para que cada mañana te recuerden que te tienes que hacer cargo de la dichosa pierna. Tu debes razonar con la hermana de turno y decirle que hagan con ella lo que quieran, incluso convertirla en reliquia; que no les quepa duda de que, a esas alturas, la madre de tu marido ya se ha convertido en santa. Y además, ¿le entregan a los pacientes la matriz, el útero o la próstata, después de las intervenciones? Pues lo mismo. Inténtalo, pero no creo que te libres de la bolsa de basura azul, que te entregará la portera, cuando intentas zafarte por la puerta; y es mejor que no la abras, total ya sabes lo que contiene.
Y llegados a este punto, lo mejor es que te lo tomes a risa y te imagines las situaciones esperpénticas que se pueden producir si, por una casualidad, te da un mareo, o te atropella un coche, o tienes un accidente y la bolsa se abre, y se desparrama su contenido ante la mirada de extraños. ¿Quién se iba a creer la verdad? Es mejor que digas que has descuartizado a tu amante, o que profanas tumbas para ritos satánicos; cualquier cosa antes que la verdad.
Y cuando bajo el sol de julio, notes un olor extraño, es el momento de acercarte al cementerio, darle al enterrador la bolsa y echar a correr. Es importante que no te des la vuelta bajo ningún concepto, aunque el te pida a gritos el certificado de defunción; pero ¿de que?, ¿de una pierna?, si el resto de tu suegra, gracias a Díos, evoluciona favorablemente, en el decir del cirujano. No te des la vuelta, huye y reza para que la otra pierna la conserve hasta el fin de sus días. Amén.